Isidro entra en un despacho pulcramente ordenado. Una mesa, con ordenador portátil y una mujer pelirroja se hallan delante de él.
- Oh, no, una chica guapa- piensa Isidro- Qué vergüenza...-un leve sudor comienza a caer por su sien. Había pasado por diversas entrevistas de trabajo, pero aquella era crucial, pues entraba ni más ni menos que en el complejo de seguridad de un parque temático. Pero no uno cualquiera: era el Dinosaur Park, y aunque su apertura fuera reciente, ello no quitaba la grandeza del lugar.
- Bienvenido a Dinosaur Park, el parque de atracciones más grande de Dinosaurios vivos. Veo que tenemos a nuestro primer candidato para el puesto de Seguridad. Sé bienvenido - la voz de Janet Oldson, la directora de Recursos Humanos, era dulce y aterciopelada.
- Gracias, gracias - responde Isidro, no sin cierto nerviosismo.
- ¿Cómo se informó de nuestra empresa?
- Pues ví el anuncio, y tampoco he buscado mucho más, ya que trabajar con dinosaurios es el sueño de mi vida.
- Pues ví el anuncio, y tampoco he buscado mucho más, ya que trabajar con dinosaurios es el sueño de mi vida.
- Interesante. ¿Ha estudiado a los Dinosaurios con anterioridad? ¿Dispone de conocimientos acerca de ellos?
Traga saliva.
- Bueno... he leído mucho, pero conocimientos así como de un científico o un doctor, pues no tengo...- Isidro duda, y con rapidez añade: - Pero he leído mucho, sé lo que comen, dónde vivían y eso. ¡Y puedo aprender lo que haga falta! Estoy muy interesado.
- Perfecto. Lo importante es tener un mínimo conocimiento, puesto que en este parque nos tomamos muy enserio el trato con este tipo de seres vivos.
Veamos...veo que usted se ha ejercitado mucho en el gimnasio, un punto a su favor en su puesto. También veo en su currículum que tiene conocimientos de sistemas de informática y electrónica. ¿Algún campo en especial?
- Perfecto. Lo importante es tener un mínimo conocimiento, puesto que en este parque nos tomamos muy enserio el trato con este tipo de seres vivos.
Veamos...veo que usted se ha ejercitado mucho en el gimnasio, un punto a su favor en su puesto. También veo en su currículum que tiene conocimientos de sistemas de informática y electrónica. ¿Algún campo en especial?
Isidro se sonroja cuando oye "ejercitado en el gimnasio", y tartamudea un poco.
- Bu...bueno sí, se me da bien cualquier cosa desde reparar un walki, la caja de fusibles y todo eso, pero me especialicé en Sistemas de Seguridad cuando hize el módulo por la noche y curraba en Prosegur.
Ella toma nota de todo ello en su ordenador. Sonríe.
- De acuerdo, Isidro, creo que ya casi terminamos. Un par de preguntas más: ¿Alguna fobia o miedo que deba considerar? ¿Qué tal se le da trabajar en situaciones de presión?
- De acuerdo, Isidro, creo que ya casi terminamos. Un par de preguntas más: ¿Alguna fobia o miedo que deba considerar? ¿Qué tal se le da trabajar en situaciones de presión?
Isidro tartamueda más, por la sonrisa y por la pregunta de la fobia. Le comienza a temblar el labio inferior, y un par de gotas de sudor le vuelven a caer por la frente - Yyy...yoo, conservo bien la calma, y reacciono según la situación lo requiera. Las fobias... bueno... tengo un miedo ... algunas veces sueño con ello, pero me da mucha verguenza contarselo.
- No se preocupe, estamos en confianza. Cuénteme.
Isidro se mira los zapatos. Da vueltas de manera nerviosa a un anillo en su dedo anular.
Isidro se mira los zapatos. Da vueltas de manera nerviosa a un anillo en su dedo anular.
- Pues... es que es una tontería.... como que estoy en la playa,y salgo
del agua y no tengo ropa y eso... y bueno... eso. Eso es todo.
Silencio. La incomodidad del aspirante a guardia aumenta. Finalmente, Janet vuelve a hablar.
- No se preocupe, creo que alguna vez todos hemos tenido ese sueño.
Bien, Isidro, agradezco que haya venido tan puntual a esta entrevista, y que se haya sincerado conmigo de esta manera. No todos los candidatos tienen esa actitud. Y eso es lo más importante, tener la actitud adecuada en las situaciones adecuadas.
Comienza usted esta tarde en su puesto. Le facilitarán una tarjeta identificativa, y a partir de las 18:30h le presentarán a su Jefe de Operaciones.
Espero que tenga una feliz jornada. Bienvenido a Dinosaur Park-termina por decir, con sonrisa radiante.
Bien, Isidro, agradezco que haya venido tan puntual a esta entrevista, y que se haya sincerado conmigo de esta manera. No todos los candidatos tienen esa actitud. Y eso es lo más importante, tener la actitud adecuada en las situaciones adecuadas.
Comienza usted esta tarde en su puesto. Le facilitarán una tarjeta identificativa, y a partir de las 18:30h le presentarán a su Jefe de Operaciones.
Espero que tenga una feliz jornada. Bienvenido a Dinosaur Park-termina por decir, con sonrisa radiante.
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Cuando finalmente llegan a la Isla, a bordo de una avioneta, Janet e Isidro se presentan ante un acceso de entrada, en las costas de la misma. Tras ello, atraviesan un pasillo metálico. La instalación a primera vista tiene pinta de estar a la última en cuanto a tecnologías se refiere: portones con paneles de seguridad, cámaras de vigilancia último modelo...En definitiva, impresionante.
- Es una pasada. Perdon, quiero decir que es... muy impresionante!
Janet no puede evitar sonreír a Isidro.
- Me alegra ver su entusiasmo, Isidro. Necesitamos a gente como usted, que sepa ver lo mejor de los dinosaurios. Desgraciadamente, no todo el mundo ve con buenos ojos este parque. Por aquí,por favor.
Tras pasar unas pocas atracciones al aire libre, entran a pocos pasos de allí, a mano izquierda, unas oficinas, con un cartel que pone "SEGURIDAD Y MANTENIMIENTO"
El joven guardia observa que el interior es bastante parecido a unas oficinas de la Policía, pero tiene todo tipo de tecnologías. Y lo que más te llama la atención es una pantalla enorme, al fondo, repleta de diversas imágenes de las cámaras de seguridad del Parque.
Al poco, aparece en su campo de visión un tipo grueso, corpulento, de raza negra, vestido con uniforme de seguridad del parque.
- Isidro, te presento a James Kabot, Jefe de Seguridad del Parque.
- Buenas tardes, señor. Es un placer conocerle.
El tipo se da la vuelta. Tiene la tez oscura, y sus facciones son algo toscas. Le mira de arriba a abajo.
- Buenas tardes, chaval. Bienvenido.
- Gracias, señor.
- ¿Cuál es tu experiencia en la Seguridad?
- Pues... he trabajado en Prosegur, en la caja de ahorros y también vigilando fincas de obras, ahí bueno, lo principal era la gente que entraba a robar las tuberías y eso.
Kabott le mira fijamente...un poco más de la cuenta.
- Bien...vigilancia básica, por lo que veo. ¿Aparte de eso, has vigilado alguna instalación importante, algo de seguridad máxima?
- Pues... se supone que no puedo hablar muchos detalles de eso pero... pues el banco tiene así seguridad, pero seguridad normal ¿sabe?
El Jefe de Seguridad mira fijamente de nuevo, como sopesando cada palabra dicha. Suelta un bufido. - Joder, Janet, no me habréis mandado a un pipiolo...
Janet le mira.
- ¡Claro que no!
La nuez del cuello de Isidro sube y baja un par de veces.
- Se...Señor Kabott, pero sé de sistemas de seguridad, protocolos y ... y... teníamos pantallas también claro y alarmas, en las puertas, ventanas...
Kabott hace un gesto con los dedos de una mano. Finalmente, parece rendirse. Suelta otro bufido.
- Está bien, está bien. Me fío de tu palabra. Aunque tendrás que demostrar tu valía. En fin, gracias Janet, eso es todo. Voy a enseñar un poco al chico.
Janet suelta un suspiro de alivio. Le dedica una sonrisa a Isidro, y se marcha.
Él coincide con su sonrisa con otra. Iba a decir algo, pero el tiempo se detiene, mientras él la observa alejarse con la boca medio abierta. El caminar de ella, su mirada, y su cabello rojizo...es toda una belleza...hasta que una colleja le devuelve a la realidad.
- ¡Auch!
- ¡Espabila, chaval, que no tenemos todo el día!
- Perdone Señor Kabott. Estoy desenado aprenderlo todo, señor. No le defraudaré. Ya verá.
- Eso espero. En fin, sígueme.
Ambos caminan unos metros a mano izquierda por un pequeño pasillo, hasta llegar a una puerta azul oscuro. Tras abrirla el jefe con una llave, en el interior hay diversas taquillas, con cierre electrónico.
-Esta es la zona de las taquillas, donde están vuestros uniformes y vuestras cosas. Con la tarjeta identificativa que llevas puedes abrir la tuya....Veamos...la 457...es aquí mismo.
Llegan hasta una taquilla a pocos pasos delante. Pone número y nombre. Su aspecto es metálico grisáceo, y parece ser bastante segura.
- Bien. Coge tu uniforme y cámbiate. Te espero delante de la puerta.
- De acuerdo, señor Kabott.
Isidro se quedas solo por unos minutos. Coge la tarjeta y la pasas por un lector de infrarrojos, con lo que la puerta emite un "click" automático. En su interior encuentra lo necesario: ropa azul oscura, corbata, gorra, walkie-talkie, un chaleco azul oscuro casi negro con el nombre de "Segruidad del Parque", y un táser eléctrico, además de una porra extensible y unas esposas de plástico.
Mientras se formula la pregunta acerca de la cantidad de guardias en el parque, cambiándose de ropa, al cabo de un minuto y medio, a mitad de camino del vestuario, observa la presencia de una bolsa de papel en el suelo. La coge, y picado por la curiosidad, la abre.
¡¡Era una plasta nauseabunda!!
¿Pero cómo es posible? ¿A quién se le ocurre coger mierda y meterla en una bolsa? ¡Y tirarla aquí!
Claramente asqueado, se lleva la bolsa consigo...pero cuando abre la puerta, se encuentra a Kabott, quien le coge rápidamente la bolsa, extrañado. Cuando la abre, muestra una cara de asco igual de grande.
- Esto debe ser alguna broma pesada de Higgins. ¡En cuanto lo encuentre...!-masculla, ligeramente airado.
Isidro se aleja un par de pasos.
- ¿Qui...quién es Higgins, señor?
- Higgins es otro de los Guardias del Parque. Ya lleva unas semanas aquí, pero no para de gastar bromas pesadas a los nuevos. ¡El día en que lo coja...!- no puede evitar decir, hasta que decide dejar estar el tema, tirar la bolsa en una papelera próxima, e indicar que el joven le acompañara.
- En fin, como te iba comentando, nuestras instalaciones tienen que tener todo tipo de controles de seguridad. Lo primero de todo, el walkie. La onda entre nosotros y la Central es 234-234, acuérdate bien.
- 234... de acuerdo, señor.
- Bien. A continuación: las cámaras de seguridad. Como puedes ver en este panel, tenemos unas 50 cámaras repartidas en diversas zonas del parque. Aquí están pendientes dos de los nuestros, María y Roberto. Saludad, chicos, éste es el nuevo.
Los dos se dan la vuelta, y saludan a Isidro, tendiéndole la mano.. María es una chica morena, joven, de pelo corto, mientras que Roberto tiene la tez un poco más oscura, de pelo un poco alargado y con barba, aproximadamente por los cuarenta. La charla es cordial: ellos comentan que apenas llevan cuatro semanas, que es cuando han abierto el Parque, pero que llevan haciendo pruebas y controles de seguridad sin ningún problema. Salvo alguna que otra gamberrada, todo va como la seda.
En esos momentos, una luz roja de aviso salta en una de las cámaras.
Parece ser la cámara 34, que da a uno de los muros de contención de un Dinosaurio. Observan todos el zoom de la misma: un tipo con sudadera, intentando provocar daños en esa parte. María es la primera en hablar.
- Señor, tenemos a un objetivo. Muro de contención 17. En la zona norte.
Kabott mira preocupado.
- ¡Maldición, otra vez uno de esos chalados! Muy bien, María, coge a Isidro y dirigiros hacia allá con el vehículo.
- ¡Recibido!
El recién llegado se formula la inquietante pregunta. ¿Otra vez? ¿Quiénes podrían ser? ¿Y que querían? ¿Entrar, robar...? Formula la pregunta a Kabott.
- Es de una banda de gamberros organizada. María te lo explicará por el camino. ¡Venga, adelante!
- ¡Vamos, Isidro!
María e Isidro van a paso acelerado, hasta una puerta lateral. En el exterior, un párking con un par de vehículos todoterreno se les presentan ante sus ojos. Suben ambos al primer vehículo, un todoterreno con techo descubierto, con pintura roja metálica y con el logo de DINOSAUR PARK.
María mete la directa. Mientras conduce a través de un camino señalado, le va explicando.
- Se hacen llamar los Salvadores de los Dinosaurios. Es una banda de vándalos que quieren liberar a todo dinosaurio que se encuentre enjaulado. Defienden que todo ser vivo debe estar en libertad y sin ningún tipo de encarcelamiento. ¡Pero ellos no comprenden que los dinosaurios aquí están bien cuidados, y que quien hacen daño son ellos!
Tras girar un par de curvas, en apenas unos minutos llegan al lugar del incidente. María para el todoterreno, salta del vehículo con la puerta abierta, y le apunta por detrás, a pocos metros con el táser.
- ¡Seguridad del Parque, no se mueva!
Isidro la imita. El tipo se da la vuelta, manos en alto, dejando una bolsa en el suelo y una barra de hierro. Lleva una sudadera blanca, una especie de pañuelo embozado y unas gafas de sol. Se queda quieto, mirandolos...hasta que se pone a correr a su derecha.
La persecución comienza entre ese tipejo e Isidro, con María detrás. Un grupo de turistas que paseaban por allá son tirados algunos al suelo por el de la sudadera. María se queda con ellos, comprobando su estado, pero Isidro no perdona aquella afrenta. Tras unos cuantos metros corriendo, finalmente se abalanza de un salto encima de él. Forcejean dando un par de vueltas en el suelo. De repente...¡el tipo saca un táser en dirección al cuello del guarda! Pero Isidro, rápido de reflejos, le desvía el brazo...hasta que impacta el mismo táser en el cuello del agresor, quedando inconsciente.
De camino a la Oficina, y con el tipo esposado, María felicita a Isidro por su actuación. Él comprueba la respirtación del agresor, le quita el pañuelo...¡Y la sorpresa es mayúscula cuando se da cuenta que es una mujer!
Lo cuentan todo en la Sala de Cámaras. Kabott se encuentra satisfecho.
- ¡Buen trabajo! Es la primera vez que logramos detener a uno de sus integrantes.
Isidro se pone un poco colorado.
- ¡Gracias, jefe! Pero todo ha sido con ayuda de Isidro, que es quien se ha encargado de detenerla.
Kabott mira a Isidro sorprendido, gracias al comentario de María.
- ¿Es cierto eso?
Isidro se pone de una tonalidad más roja.
- Bu..bueno he pen...pensado que sería bueno iden...identificarle... intentificarla ¡De hecho, es una chica!
María apoya la exclamación.
- Es cierto,señor. Además, he podido confiscar el material que llevaba encima:un soplete de mano, pasta térmica, material ignífugo...e incluso, esto...
Enseña algo tosco y rudimentario.Parece ser una bola de plástico, con cables. Kabott se sorprende.
- ¡¿Una bomba casera?!
- Eso parece, señor.
- Esto es muy serio... deberíamos denunciarles a la policía. Pueden causar un desastre.
- Estoy completamente de acuerdo, Isidro. Esta gentuza han llegado demasiado lejos. Ahora mismo la tenemos encerrada en uno de los calabozos, para interrogarla a lo largo de la noche. Por suerte, no ha hecho un gran desperfecto en los muros de contención de los Struthiomimus.
Habéis hecho un buen trabajo ambos. Ahora, descansad y tomad algo para comer. Mañana será un nuevo día, y quien sabe que nuevos asuntos nos esperan.
- Gracias señor.
Mientras el jefe se aleja, Isidro pregunta por el tipo de ataques realizados: que puntos han atacado, si son coordinados, o cuántos han habido. Roberto le responde, tras un trago de un refresco.
- La verdad es que no tienen ningún punto concreto. En las últimas semanas, parece que han intentado provocar daños en algunos muros de contención de los Struthiomimus y de los Protoceratops.
- Por suerte, han sido intentos fallidos, pero cuando llegábamos, se habían esfumado los atacantes- responde María.
- A Dios gracias que no han traído los carnívoros al parque todavía...
- Vaya, ¿cuándo llegan?- no puede evitar preguntar Isidro.
- La verdad es que no lo sabemos. Eso depende de los del Área de Investigación, que van a los hallazgos fósiles y se ponen a jugar con el genoma y todo eso. Por el momento, tenemos a Struthiomimus, Protoceratops y algún Parasaurolophus, todos herbívoros.- contesta María, estirándose en su asiento reclinable.
- Eso me recuerda... que aún no los he visto en realidad. Me gustaría mucho antes de descansar.
¿Habéis tocado alguno? ¿Se acercan?
María vuelve a sonreir a Isidro por el comentario.
- La verdad es que tienen...algo...mágico. Hemos tenido oportunidad de ver algunos de cerca cuando los hemos ido a alimentar. Creo que tenemos una pequeña oportunidad ahora. Sígueme.
Mientras vuelven a por el vehículo, el joven guarda no puede ocultar su emoción, dando pequeños saltos. Poco a poco va anocheciendo, y las luces nocturnas se van encendiendo. Los turistas van saliendo del parque, a medida que va cerrando, y la pareja circula tranquilamente. Llegan a un par de puertas de madera y metal, con un cartel que reza PARASAUROLOPHUS.
A medida que se van abirendo, su corazón se acelera. Traspasan las puertas, y más allá de ellas todo es campo verde y vegetación, con algunos árboles. Finalmente, a pocos metros, los ven: una pareja de dinosaurios a cuatro patas, con un lóbulo alargado en su cabeza, y una especie de pico. Son dos Parasaurolphus, en todo su esplendor. Bebiendo tranquilamente en el lago.
Con completa expectación, paran el vehículo. Aquello no podía ser real...tenía que ser un sueño. Algo magnífico se estaba gestando en aquellos momentos
Toda su vida ha pasado leyendo cosas sobre dinosaurios, visitando algún museo de fósiles. Pero esto es real...son dinosaurios...vivos.
- ¿A qué es increíble? Unos "lagartos terribles", como dijo Richard Owen en su momento. Pero nosotros no los vemos tan terribles. Son espléndidos, son tranquilos, y son un auténtico regalo para la vista.
- Son maravillosos...-susurra Isidro, con voz temblorosa.
Y sin apartar la vista, como si fueran a desaparecer si dejara de mirarlos, se queda inmóvil, quieto.
- Sí...la vida se abre camino...-dice por último María, anonadada.
El momento es emocionante. Una ligera brisa va soplando en aquellos momentos, y ellos dos se quedan maravillados, observando a un herbívoro que vivió aproximadamente hace 73 millones de años, en el Período Cretácico superior. Y que sin embargo, con la maravilla de la genética, ha vuelto a la vida.
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(FIN DEL PRIMER EPISODIO)



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